Promesas, aferrarse al pasado y temblar ante el futuro sería la trinidad que abraza al cuento "Eveline" de James Joyce. Este es un relato perteneciente a su único volumen de cuentos Dublineses.
El año no lo recuerdo exactamente, pero fue mi primer contacto con uno de los grandes escritores de la Literatura universal. Fue en la materia de pragmática, con el profesor Stephen Gilbert. Creo que en este caso podría agradecerle el que nos haya hecho leer el cuento ya que es de mis narraciones favoritas.
Desde las primeras líneas, "Sentada a la ventana, vio cómo la noche invadía la avenida.", me atrapó. Eveline está en una encrucijada donde la vida le ha planteado abandonar su ciudad natal donde nada pasa, su vida monótona en el negocio de su padre, e ir hacia una nueva aventura, buscar un futuro de la mano de su novio.
La magia del cuento, para mí, reside en la brevedad, ya que no se trata de un texto extenso. En este viaje corto acompañamos un poco la introspección que experimenta Eveline y, desde luego, personalmente me remite a aquellos albores de mis años 20's, donde no tenía yo ni una mínima idea de lo que quería hacer.
Sentía identificación con Eveline, por su estado de contemplación, por pensar en los tiempos difíciles y que de algún modo, ahora que eran memorias, había cierto aprecio por la época que pasó.
Yo pensaba mucho en mis días de niño jugando en el mercado, paseándome por los pasillos, cuando tonteaba en la primaria... Incluso los días felices de jugar futbol en la preparatoria.
Fuera de la experiencia y conexión con el lector, me llamaba mucho la atención ese problema al que la protagonista debe enfrentarse. Como ya mencioné, está luchando moralmente y esto tiene que ver más con la época en que está situado Dublineses: inicios del siglo XX. Permanecer en Dublín, ser una hija leal a la familia, ya que ese es su lugar de origen y debería respetar todo lo que ello encapsula, además de la promesa a su madre. Y en contraparte, dar un cambio, ser trascendente. A fin de cuentas, se trata de su vida, de su futuro y como dice el viejo dicho "sólo se vive una vez".
Entonces, ¿qué hará Eveline? Más que la resolución que decide tomar, llama la atención lo que nosotros al leer el cuento podamos percibir. Como ya se ha dicho mucho, los cuentos de Joyce marcan el estilo de la nueva narrativa en cuanto a los finales abiertos, a no explicar exactamente qué está sucediendo.
Esa Eveline pasiva, ida, mientras todo a su alrededor está en movimiento, será algo con lo que me identifique toda la vida. Y no es que, para mí, ella no esté pensando nada. Si bien el narrador no lo dice directamente, podemos interpretar que todo ese caos tenga girando su mente. ¿Qué pesa más para ella? No lo digo por si alguien no ha leído este espléndido cuento.
Siempre me será grato volver a esta historia porque de algún modo pone en escena mi ya viejo duelo entre qué debo hacer y qué quiero hacer. Y la mayoría de las veces la decisión tomada nunca me deja satisfecho.
Sin duda James Joyce es una de las lecturas obligadas para nuestra vida. Muchos de sus cuentos son difíciles, pero dejan grandes reflexiones.
Es todo por ahora.